Esta historia viene a mi memoria de repente. Es una cosa extraña la forma en que funciona nuestro cerebro. Pasan las cosas y pasa el tiempo. Las cosas pasadas con el tiempo caen en el olvido, parece que se han borrado, sin embargo están ahí en algún lugar recóndito, como guardadas y en un momento las recordamos con tantos detalles que uno se sorprende de que unos instantes antes estuvieran olvidadas.
Recuerdo, que allá por los años ochenta, de tanto perseguir la religión en nuestro país (Cuba) y de tanto gritarnos por la tele, la radio y la prensa de que la rueda de la historia nunca va a girar para atrás, de que las creencias religiosas eran producto del pasado capitalista, la gente empezó a esconderlas y la asistencia a las iglesias disminuyó de forma penosa tanto que se empezaron a dar situaciones como la que les voy a contar.
Sucedió en un pequeño pueblo olvidado, de esos que se van desmoronando poco a poco, con casas faltas de pintura, calles llenas de huecos, parques que las yerbas se apoderaron de ellos y perros que hacen sus necesidades en las aceras medio destruidas, donde había una iglesia también maltratada por el tiempo y el abandono, donde un anciano sacerdote persistía en continuar predicando la palabra del señor. El pobre anciano dabas sus misas sin feligreses y cuando salía a dar un paseo por aquellas ruinas siempre se encontraba con algunos niños que hasta piedras le lanzaban.
Pero un día la Iglesia Católica comenzó a tratar de resurgir de sus ruinas y empezó a trabajar por cambiar aquella situación. Le llegó la jubilación al sacerdote anciano y en su lugar enviaron a aquel pueblo perdido a un nuevo sacerdote. Parece que fue elegido con toda intención para dar un cambio brusco a esa penosa situación. El nuevo sacerdote resultó ser un apuesto joven recién salido del seminario. El chico no estaba chapado para nada a la antigua. Lucía una cuidada corta barba negra que hacía que sus ojos claros resaltaran en su rostro como dos soles para brindar una mirada inteligente y profunda que le daba un hermoso atractivo masculino que adornaba siempre con una sonrisa natural de complicidad. Usaba la vestimenta de sacerdote solo en las misas, luego se vestía con sus modernos vaqueros y una camisa de magas cortas que le permitía lucir unos hermosos brazos velludos de hombre. Tenía un moderno coche azul con el que pretendía ir a buscar a los ancianos que no podían venir a recibir sus misas.
En el pueblo olvidado comenzó a vivirse un verdadero alboroto, entre las chicas, el tema del día a día era el cotilleo sobre lo bueno que estaba el nuevo cura e incluso, algunas jóvenes que jamás habían pisado la iglesia entraban con timidez y curiosidad para poder confirmar la nueva noticia del pueblo. Y el Padre Javier, como así se llama el sacerdote, continuaba su trabajo de modernizar la iglesia. Consiguió los mejores instrumentos musicales que jamás se habían visto en aquel pueblo y formó un grupo musical para acompañar al nuevo coro que no estaba integrado esta vez con viejas beatas, sino por jóvenes que venían a gusto a interpretar las modernizadas canciones religiosas y a suspirar cuando veían al Padre Javier, hasta los músicos fueron jóvenes del pueblo que aprendieron a usar los instrumentos bajo la dirección del párroco. Les comento que no solo las chicas suspiraban en los sermones del joven padre, también a los chicos les resultaba atractivo, ¡vamos que el tío era para todos los gustos!. Tanto era el acoso que sufría el joven sacerdote que empezó a correr de boca en boca leyendas urbanas de gente que había logrado llevarse a la cama a lo que constituía un verdadero símbolo sexual de aquel pueblo y lo que es más se decía que aquel hombre, cuando era arrastrado por las conductas pecadoras tenía un apetito sexual insaciable, había incluso leyendas que relataban que el Padre Javier estaba bien dotado con un aparato que hacía funcionar como un cañón.
Pasaron los años y las leyendas se quedaron en eso: Leyendas. El Padre Javier continuó madurando, cada vez era un hombre más apetecible. La iglesia se llenaba en cada misa hasta la bandera y había viejas chismosas que encontraban parecido al Padre Javier, en muchos niños que jugaban en el parque frente a la Iglesia. Pero historias probadas no había ninguna hasta que sucedió esta que les voy a contar de primera mano y que me he demorado mucho tiempo en decidirme a publicar. Lo hago porque en estos días entré en internet y me encontré una nueva página de contactos gay (se las voy a dar para que confirmen que lo que digo es cierto: www.manwithmen.com lo mejor que tiene este nuevo sitio es que todos sus servicios son gratuitos y está enlazado a otra página de relatos eróticos) y allí estaba el Padre Javier.
Pues resulta que mi madre, una de las feligresas de este pueblo ya no tan olvidado, en una de sus tradicionales confesiones con el Padre Javier, le dijo que estaba muy preocupada con su hijo Manuel (yo), el chico tenían una actitud brillante ante el estudio, era un ejemplo de obediencia en el hogar, pero pasaban los años y los años, ya era mayor de edad, pronto entraría a estudiar en la Universidad y no le conocía ninguna novia ni amiga, ni hacía por la labor. Solo tenía amigos y además de los estudios solo le apasionaba el fútbol, y lo que más le preocupaba a la señora, eran los abrazos y besos que se daban en el campo aquellos chicos cuando alguno hacía un gol. Y ahora, cuando se fuera a estudiar a la Universidad, viviría en casa de una pariente en la capital y ella tenía serios temores de que Manuel se desviara del buen camino.
El Padre Javier escuchó con atención las preocupaciones de mi madre, trató de quitarle carga a sus ideas y prometió hablar conmigo y orientarme por el camino del bien. Y así fue, en la próxima ocasión que fui al templo el Padre me llamó y sostuvimos una amigable e interesante conversación. El Padre, se interesó sobre mis futuros estudios en la Universidad, sobre la agitada vida de la capital y sobre mis relaciones con chicas, pues ya era hora que dedicara algún tiempo a ir buscando mi media naranja. Porque los que te conocen pueden pensar hasta que tienes inclinaciones por las personas de tu propio sexo. Aquellas últimas palabras del Padre Javier fueron pronunciadas en medio de una profunda mirada a mis ojos lo que me puso de inmediato muy nervioso, torpemente negaba mi atracción por los hombres y un sudor indiscreto se apoderó de todo mi cuerpo, sentía que las manos me temblaban, que mi nerviosismo me delataba, tenía deseos de salir corriendo. Mi negación al Padre fue más una afirmación que otra cosa. El sacerdote quedó convencido que mi madre tenía toda la razón y temió que su conversación conmigo pudiera tener consecuencias fatales, pues podía haberme sentido descubierto de algo que yo creía mantener en secreto y a lo que le temía. Por eso trató de retenerme para conversar más sobre el asunto y de ser confirmadas las sospechas, ayudarme a caminar por la verdadera vía. Me pidió que me sentara en un banco de la Iglesia para escuchar la misa y que luego quería continuar conversando más detenidamente conmigo.
Al final de la misa, el Padre se me acercó y tratando de restarle importancia a mi nerviosismo continuó su conversación sobre otros temas y cuando pudo observar que estaba más tranquilo me despidió garantizándome que fuera cual fuera mi destino en él siempre encontraría todo el apoyo para que las cosas me fueran de la mejor manera.
Pasaron varios días y una mañana me encontré con el Padre en la calle, charlamos animadamente como si la homosexualidad nunca hubiera sido tema de conversación, tomamos un café en un bar y luego seguimos caminando rumbo a la Iglesia. Ya más tarde el Padre me dijo que tenía que cambiarse de ropa pues pronto tendría que oficiar la misa y así llegamos al aposento del sacerdote, entré con él y el Padre me invitó a que me entretuviera un rato con su ordenador mientras él se daba una ducha y se vestía para la misa.
El Padre se fue desvistiendo, dejó su ropa sobre la cama y desnudo se fue caminando para la ducha, yo me fui poniendo nervioso, en su camino trataba de concentrarme en el ordenador, pero mi vista se escapaba para ver la imagen de aquel macho desnudo a través de un espejo. Un calor me fue subiendo por todo el cuerpo, la imagen de aquel macho velludo y hermoso me sacaba de mis casillas. Pero tenía que controlar mis deseos, aquel hombre era sagrado para mi. Pero mis ojos me traicionaban y pensando que no era observado continué mirando como aquel hombre se duchaba, veía como su cuerpo velludo hacía abundante espuma e incluso mis ojos se dirigieron a mirar aquella famosa polla de la que tanto había oído hablar, me pareció incluso que se estaba empalmando, finalmente cuando el Padre Javier comenzó a aclararse la enjabonadura decidí interrumpir mi observación para no ser pillado en mi espionaje. En ese momento escuché a Javier lamentarse de haber olvidado la toalla y me pidió que se la trajera y ahora lo tenía desnudo y mojado frente a mi, deba deseo de darle lengua por todas partes. Javier empezó a secarse con parsimonia mientras continuaba dándome conversación que yo no atinaba a entender, esa mirada a mis ojos me ponían muy nervioso, solo podía admirar a aquel macho desnudo frente a mi.
De pronto solo escuché: ¿Te gusto? No pude articular palabra, el Padre se fue en busca de su ropa y se vistió y antes de salir de su aposento me dijo, mira, esto no puede ser, por favor, mientras esté dando la misa quédate aquí rezando de rodillas por la salvación de tu alma y se retiró hacia su trabajo.
Pasaron un par de horas y continué cumpliendo la penitencia y pensando en Javier, cuando de pronto sentí la puerta abrirse y lo vi entrar. El Padre no dijo ni una sola palabra, se quitó los hábitos y se quedó con el cuerpo desnudo de la cintura para arriba, sentí que me miraba con los deseos de un macho hambriento que iba por su presa. Luego se me acercó y puso una mano sobre mi hombro, sentí el calor de la mano del hombre, allí estuvo unos minutos hasta que continuó acariciándome la cabeza. A Javier la polla se le quería reventar, continuaba sus caricias mientras yo tenía ante mis ojos aquel pecho velludo y ahora quien sudaba nervioso era él, acercó con sus manos mi cabeza hasta hacerla rozar con su polla que sentí dura debajo del pantalón. Sus manos con fuerza sujetaban mi cabeza mientras yo besaba a su polla por encima de la tela. De pronto el cura se abrió la bragueta y ahora su polla babeante de macho estaba dura como un palo, con unas venas gordas que le daban vida y la hacían crecer constantemente. Mi cabeza se restregada a la polla de Javier quien la sujetaba con fuerza, le daba besos hasta que por fin con mi legua empecé a saborear las goticas de líquido que la estaban bañando y finalmente me la introduje en la boca. Javier resoplaba de placer, mientras comencé una mamada interminable. De repente me dijo: si vamos a pecar vamos a hacerlo bien. No sabes mamar y te voy a enseñar a hacerlo como a mi me gusta.
Aquellas palabras me electrocutaron, me llenaron de morbo y él me dijo: Mira, todo el trozo de polla que no estás mamando, tienes que hacer un esfuerzo y metertela completa en la boca. Yo le dije: pero es muy grande, no me va a caber. Y él me respondió: Vamos, has un esfuerzo que yo te voy a ayudar. Ahí sentí sus manos en mi cabeza, me acariciaban con cariño pero cuando con firmeza avanzó su polla dentro de mi boca me percaté que tendría que tragármela hasta satisfacer sus deseos. Mientras me la empujaba me decía: Vamos, haz un esfuerzo, no puedes desperdiciar ni un pedazo. Sentí que aquella polla me llenaba la boca, que me iba a atragantar, se me salían las lágrimas, pero Javier no me daba tregua y me decía: Vamos, traga, que esta polla va a ser para ti. Cuando su polla entraba a mi boca, sentía que chocaba con mi garganta, me daban arqueadas y solo escuchaba: vamos, ahora mama con glotonería, a mi me la tienes que mamar bien. Ves como vas aprendiendo, ahora si estás mamando bien y seguía hasta que sentí como aquel trozo de aparato estaba todo dentro de mi boca, sus vellos de la base los sentía con mis labios, su base era la parte más gruesa y cuando la tenía adentro totalmente me decía: vamos mama bien si quieres que te la saque para que puedas tomar un poco de aire. Sudaba, me daban arqueadas, se me saltaban las lágrimas, pero Javier me hacía seguir mamando.
Luego me decía: Vamos tomate un descanso, toma aire y luego de nuevo volvía a la carga diciéndome: Ya te recuperaste, ahora vuelve a mamar y trágatela tu solo. Como me era imposible sentía que sus manos me sujetaban la cabeza y de nuevo me obligaba a tragármela en medio de mis arqueadas y lágrimas. Sentía como su polla jugueteaba con mi campanilla y de nuevo lo escuchaba como entre risas y exclamaciones de placer me decía: ¿Qué pensabas? ¿Qué mamar una polla era una cosa fácil? Y de nuevo cuando la tenía completa en la boca me volvía a exigir que la mamara con glotonería.
De pronto, Javier paró la mamada, estaba como enloquecido, se despojó de las ropas que le quedaban puesta y con gestos me indicó que hiciera los mismo. Obedecía lleno de lujuria y en unos instantes estábamos los dos desnudos en la cama. Javier no dejaba de acariciarme, me besaba en la boca, su lengua entraba y jugueteaba con la mía, continuó por el cuello, me retorcía de placer, mi corazón palpitaba con fuerza, la lengua de Javier saboreaba mi piel, mis pezones, mi ombligo, me chupó los huevos y finalmente comenzó a lamerme el culo, sentí que me estaba enloqueciendo. Ambos estábamos desquiciados, yo sentía como que estaba al borde de explotar, estábamos como desesperados, yo quería pegar toda mi piel a la suya, él era como un macho en celo deseoso de disfrutar mi virginidad, yo deseaba conocer todo lo que puede hacer sentir un macho a otro. Sabía que pronto iba a conocer lo que era la penetración de un macho, estaba aterrado cuando pensaba en el tamaño de su polla, pero lo deseaba con pasión, quería entregarme a él.
Ahora me tenía boca abajo en la cama mientras continuaba chupándome el culo lo que me estremecía por sus lenguetazos y las cosquilla que me producía las incadas de su barba. Sentí que me quedaba sin fuerzas, que mi mente quedaba en blanco cuando me percaté que ahora no era la lengua lo que jugueteaba con mi culo, ahora era la polla de Javier la que estaba en mi culo ensalivado, traté de escapar, pero eso fue solo unos segundos porque pronto sentí como sus fuertes manos sujetaban mi cintura, mientras su polla entraba impiadosa por mi culo virgen. Ante mis quejidos y lamentaciones solo escuchaba la voz de Javier que decía: Ya, ya mi niño, ya está adentro, relájate para que no te duela y disfrutes, me decía ante mis lamentos mientras sonreía con morbo.
Por unos segundos sentí la invasión de aquel macho que se mantenía sin moverse dentro de mi para que me acostumbrara a su polla sin darme la menor posibilidad de escapar. En ese momento Javier me dijo: mira, ahora tu culo es mío, lo voy disfrutar a plenitud, ¿Ves, Como los caminos del señor son inescrutables?
Cuando le salió de sus cojones, empezaron sus embestidas, primero fue muy delicadamente. Me sacaba su polla poco a poco con lentitud y cuando estaba casi afuera volvía a entrar suavemente, pero hasta el final, hasta que sentía como sus huevos rozaban mis nalgas, aquello nunca lo había sentido en la vida. Mi corazón latía precipitadamente. Luego el ritmo se fue incrementando poco a poco, cada vez era mayor. Yo estaba muy nervioso, ambos sudábamos copiosamente, nuestros sudores se mezclaban, pero lo único que podía hacer era besar las manos de Javier y dejarlo que siguiera gozando mi maltrecho culo.
Comencé a sentir que estaba al borde de correrme, se lo dije pero el me exigía que aguantara, que todavía no me había puesto el culo como el quería. Con todas sus fuerzas traté de aguantar la leche que se me salía cada vez que la polla de Javier entraba hasta lo más profundo de mis entrañas. De pronto el ritmo de las embestidas alcanzó el máximo posible, su polla entraba y salía de mi culo a una velocidad escalofriante, con fuerza apretaba mi cintura cuando empecé a sentir las exclamaciones de placer de Javier al mismo tiempo que sentía como entraban los chorros de leche caliente en mi culo. Mientras Javier se corría me mordía la piel de mi cabeza, sentí el placer de correrme y como aquella ferocidad del macho se fue convirtiendo de nuevo en el hombre cariñoso que me besaba y acariciaba todo bañado de sudor. Se veía totalmente agotado.
Así nos quedamos dormidos los dos en un fuerte abrazo, por un tiempo que a los dos se nos fue de la mano. Pero la polla de Javier quedó dentro de mi hasta que nos despertamos. En ese momento sentí que su polla comenzaba a endurecerse. Yo no tenía más deseos de follar, estaba cansado y el culo me ardía. Cuando me dio la primera embestida me lo sentí en el alma, las primeras embestidas me ardían mucho. Traté de escapar, pero me fue imposible, me tenía bien atrabancado, pronto me percaté que no tenía escapatoria, que me iba a volver a follar. Entonces vinieron mis súplicas, pero de nada valían, él seguía imperturbable comenzándome a follar de nuevo. Solo escuché bajito sus susurros en mi oído: ¿Cómo te vas a perder este polvo? ¡Este es el bueno! ¡Ahora vas a ver como te deja el culo un macho! En cada embestida de Javier sentía que se me iba la vida, de nuevo sentí el sudor de aquel macho sobre mi y pronto empecé a sentir de nuevo placer cuando su polla me penetraba.
Cuando él se percató de que estaba gozando su polla entonces me la sacó completamente y comenzó el juego de encontrar el culo de nuevo, yo traté con mis manos de dirigirle la polla hasta la entrada de mi culo, pero él me lo impidió diciéndome que dejara que mi culo y su polla encontrarse. Cuando su polla dio con de la entrada de mi orificio con fuerza entró completa y todo mi cuerpo se estremeció. Me daba dos o tres embestidas y de nuevo la sacaba completamente para empezar la búsqueda de mi ojete de nuevo. Aquello me estaba enloqueciendo, me aterraba, pero me percataba que mientras más aterrado estaba yo, él disfrutaba más. En una ocasión su polla no encontraba la entrada de mi culo, presionó con tal fuerza que me dolió mucho y cuando encontró la entrada lo hizo de una forma tan violenta que solté un grito.
Entonces me la sacó completa y me cambio de posición, me puso en la cama boca arriba, debajo de mi cintura puso una almohada y presentó su polla a la entrada de mi culo, sus brazos se apoyaron en la cama de forma que los míos solo podía abrazar su espalda, ahora lo podía ver de frente y continuó el juego de encontrar mi culo, ahora podía ver su sonrisa de placer cada vez que me penetraba, acallaba mis gemidos con besos en la boca mientras me daba unas cuantas embestidas. Comencé a protestar, le dije que era un abusador y solo me dijo: ¿Tu no querías macho, coño? Pues toma macho y aguanta como un buen cabrón.
Como sus huevos estaban vacíos de leche aquel polvo parecía interminable. El ritmo de las embestidas era brutal, sentía que mi culo me ardía, mis piernas temblaban, pero Javier continuaba gozando hasta que por fin sentí sus exclamaciones de placer y sus contracciones musculares me anunciaban que de nuevo estaba eyaculándo dentro de mi. Y de nuevo sus músculos se volvieron a relajar, pero su polla me la volvió a dejar dentro de nuevo. Yo estaba muy nervioso, temía que quisiera volverme a follar, aunque no me lo podía creer, había oído bastante hablar del apetito sexual de Javier, pues tenía que estar tan agotado como yo. Al final sentí como me la sacaba y me daba un largo y tierno beso en la boca y aquello me trajo el alma al cuerpo, pensé que al final esto, gracias a Dios, había terminado.
Nos besamos, nos acariciamos y él me propuso darnos un baño antes de vestirnos. Entramos los dos en la ducha, cuando caminé hacia la ducha me sentí muy extraño, caminaba con mi culo adolorido, comenzamos a enjabonarnos el uno al otro. Sus manos enjabonadas jugueteaban con mis nalgas, introducía sus dedos enjabonados en mi culo y pude observar que de nuevo tenía su polla empalmada. Empezó a juguetear con su polla entre mis piernas y de pronto sentí como de nuevo me penetraba. Esta vez el jabón hacía de lubricante y entraba con tal facilidad que me estaba enloqueciendo. En esta ocasión estuvo más de media hora dándome caña, me mandó a poner un pie en el borde de la bañera y ahora sentía como aquella polla me entraba descomunalmente hasta que por fin se corrió, nos aclaramos la enjabonadura con agua y nos secamos con la misma toalla. Finalmente nos dimos un profundo beso y nos despedimos.
Antes de marcharme me dijo. Espero que el señor nos perdone por nuestros pecados. Te espero mañana por la noche.
Amén
ADULT CONTENT WARNING
The owner and members of this Blog, Blogger, and Blogspot are not associated with the links on this blog's pages and hold no responsibility for their content. The content of any of the links found herein are not stored in the Webmaster's nor the contributor's computer hard drives or servers.
All models and artists depicted herein were at least 18 years of age at the time of the photography and/or filming as we definitely does not condone, post or promote any kind of child pornography.
All of the images and videos are from internet sources and we believe they are in the public domain and consumption. However we make no claim nor do we take credit for images/videos unless otherwise specified. Original authors retain their copyright material. By viewing this blog, you agree and confirm that you are at least 18 years of age, that it is not prohibited for you watching such materials, and that you agree with everything mentioned above.
Wednesday, February 22, 2012
Los caminos del señor son inescrutables.
Monday, February 20, 2012
Mi Primo Miguel
Mis primeras experiencias fueron aproximadamente a los 17 años. En una ocasión se tuvo que quedar a dormir en mi casa un primo, como no había donde alojarlo se tuvo que acostar en mi cama conmigo.
Serían aproximadamente las 2 de la mañana cuando despierto debido a un movimiento que se sentía en mi cama, despierto como estaba pero con los ojos entreabiertos simulando estar dormido, pude comprobar que el origen del movimiento se debía a que mi primo se estaba masturbando, para lo cual se había bajado sus calzoncillos y estando de espaldas en la cama mostraba su pene erecto, era realmente grande para su edad y con una cabeza roja, quizás producto de la excitación, su masturbación era lenta, movía lentamente su prepucio hacia arriba y hacia abajo lanzando leves quejidos. Ante tal visión no pude contener una erección por debajo de mis calzoncillos y disfrutaba mirando de reojo el pene de mi primo.
De repente mientras con la derecha se masturbaba, con la izquierda comenzó a acariciarme el pene por encima de mis calzoncillos; para disimular me moví en la cama dándole la espalda y continué simulando estar dormido. El aprovechó la ocasión y lentamente me bajó los calzoncillos, abrazándome estrechamente, ahí pude sentir su pene entre mis nalgas y como empezaba a moverse lentamente simulando estar penetrándome, mientras lo hacía con su mano derecha tomó mi pene y mis testículos y comenzó a acariciarlos, el placer era exquisito y no pudiendo contenerme más, me puse de costado frente a él y tomando su pene entre mis manos, comencé a masturbarlo, él por su parte hacía lo mismo conmigo. Al mirarlo pude comprobar por sus gestos cómo gozaba mis caricias, las mismas que recibía de él.
En un momento me preguntó si deseaba chupárselo, que era en extremo limpio y que con toda seguridad me iba a gustar. Nada le respondí, sólo me puse sobre él con mi cara a la altura de sus genitales, era rico ver de tan cerca un pene parado que no fuera el tuyo; comencé a masturbarlo lentamente, aumentando progresivamente los movimientos de mi mano. De reojo podía ver cómo se desfiguraba su rostro por el placer obtenido, hasta que no aguanté más y lentamente comencé a besarlo en todo su largo, desde sus testículos hasta su glande, en un momento estaba chupando su roja cabeza y a continuación comencé a metérmelo lentamente en mi boca, hasta sentir sus pendejos en mi nariz, era delicioso hacerlo y sentir el calor de ese pene por completo en mi boca.
En un momento me dijo que parara y me preguntó si deseaba sentir los placeres que había sentido él, tampoco le respondí, sólo le mostré mi pene el cual tomó y comenzó a chuparlo como loco, por un momento el placer era inaguantable, de la manera cómo lo apretaba con sus labios y cómo con su lengua acariciaba el glande por todos sus rincones. Esta vez fui yo quien le propuso que lo hiciéramos los dos al mismo tiempo, fue algo innato, ni siquiera sabía que a esa posición se le llamaba "69" ni mucho menos. Esta vez me puse sobre él y le puse mi pene en su boca, a continuación me estiré hasta quedar con mi boca frente a su pene, el cual comencé a masturbar brevemente para luego meterlo por completo en mi boca.
A partir de ese momento sólo se escuchaban murmullos y quejidos de placer entre ambos. El placer era intenso y en un momento me saqué su pene de mi boca para decirle que estaba a punto de acabar, me respondió que esa era la meta que quería alcanzar y comenzó aún más rápido a chupármelo, hasta que en medio de convulsiones y quejidos de placer acabé en su boca, el placer era tan intenso que casi no lo podía aguantar, tomé su pene y me lo llevé a la boca, aumentando la velocidad tal como él lo había hecho, en pocos momentos pude comprobar cómo su cuerpo se convulsionaba y en medio de un ahogado quejido, derramó su semen en mi boca. Mi boca pudo sentir cómo momentos antes su pene se ponía aún más rígido, lanzando chorros de semen dentro de mi boca; era la primera vez que probaba el sabor del semen y me agradó.
Esa noche creo haber dormido muy poco, fue una noche de puro chuparnos el pene mutuamente, recuerdo haber alcanzado en total unos dos orgasmos. Lo disfrutamos de tal manera que quedamos de volver a hacerlo en cuanto se presentara otra oportunidad
A partir de esa ocasión, mi primo Miguel y yo, en cuanto teníamos oportunidad nos desnudábamos por completo y satisfacíamos por completo nuestra sexualidad, hasta ese momento consistente sólo en sexo oral.
En una ocasión en que estábamos haciendo un "69" (yo encima de él), se saca mi pene de su boca y comienza a chuparme los testículos, para nuevamente meterse por completo mi pene en su boca, a continuación nuevamente se lo saca y se mete en forma intercalada mis testículos en su boca, el placer era increíble; en un momento comienza a lamerme el sector entre mis testículos y mi ano, realmente placentero; instintivamente comienzo a mover mis caderas respondiendo al placer obtenido, de repente desliza su lengua hacia mi ano y comienza a lamerlo, metiendo suavemente su lengua hacia su interior, se triplica el placer. Como respuesta comienzo cadenciosamente a mover mis caderas, hacia delante y hacia atrás, hacia los costados, hacia arriba y hacia abajo. De repente siento cómo comienza a introducir su dedo medio dentro de mi ano, moviéndolo en círculo para luego meterlo y sacarlo, el placer es inaguantable y como respuesta le succiono el pene como nunca lo había hecho antes, incluso se lo mordía suavemente. Luego comenzó a meter dos dedos, ante lo cual se notó la estrechez de mi ano y me dolió al principio, pero lo aguanté debido a que después del dolor inicial sentía placer. En un momento eran tres dedos los que me introducía en el ano.
Después de esa exploración de su parte, me preguntó si deseaba ser penetrado con su pene, sólo respondí que no podía evitar el miedo al dolor al ser penetrado por su desarrollado pene, me tranquilizó diciéndome que para que eso pudiera hacerse de buena forma, el ano debe estar previamente preparado, relajado, además de usar alguna crema que suavizara en parte la penetración, además me prometió que si lograba penetrarme, le gustaría a él también ser penetrado por mí. En el fondo siempre quise tener la oportunidad de hacerlo; tenía unas nalgas paraditas y duras y además en más de una ocasión pude apreciar su ano mientras hacíamos el "69", y pensaba que algún día me gustaría empalarlo con mi pene. Esa era mi fantasía hasta ese momento.
Me pidió me colocara en cuatro patas sobre la alfombra del piso. Me tomó por detrás mi pene y comenzó a chuparlo, era súper rico; luego hace lo mismo con mis testículos para continuar a besarme y lamerme el ano. Yo ya no podía más de caliente que estaba, luego se paró y sacó un frasco de vaselina y comenzó a colocarme en forma abundante, tanto afuera como adentro de mi ano, a continuación se colocó también vaselina en todo su pene, especialmente en su glande. Con palabras cariñosas me explicó que al principio me podría doler un poco, pero con suavidad podría meterlo sin mayores daños. De repente siento como lleva con su mano el pene a mi ano, sintiendo su glande en la abertura; lentamente comienza a introducirlo y con un grito de dolor le hago saber que me duele, hasta ahí sólo a alcanzado a introducir su cabeza, con ambas manos lo empujó hacia atrás a la altura de sus caderas, pero noto que la cabeza de su pene no sale, me pide que me tranquilice y que mantengamos esa postura con sólo su glande dentro de mi ano, suavemente comienza a moverse hacia delante y hacia atrás y lentamente comienza a meterme su pene, tan sólo un par de centímetros. Sin darme cuenta me toma con ambas manos de mis caderas y de un solo golpe me introduce el pene hasta por lo menos la mitad de su largo, lanzo un grito de dolor y él sin inmutarse siquiera comienza un meter y sacar su pene de mi adolorido ano, a cada empujón lo mete aún más dentro de mí. La sensación de dolor y molestia sentida en un principio cambió radicalmente a un especial deleite, especialmente cuando lo tenía por completo dentro de mí, era como una sensación de plenitud, de éxtasis. Era rico cómo lo sacaba por completo para luego de un solo golpe meterlo todo dentro de mí (sentía cómo sus pendejos tocaban mis nalgas). Comencé a gemir de placer y a decir todo tipo de cosas como producto del placer obtenido. Por mi parte también ayudaba a que me enculara, en los momentos que empujaba para meter su pene, yo a su vez empujaba hacia atrás para facilitarle la penetración. No sé cuánto tiempo estuvimos en esa posición, por mi parte mi deseo era que no terminara. Mi pene estaba que reventaba y en un momento él comenzó a masturbarme; no duré mucho y lancé lejos chorros de semen acompañados de sonidos guturales y con mi cuerpo convulsionado. Él sintió las contracciones de mi ano al alcanzar el orgasmo y me dijo lo delicioso que era al apretar su pene con mi esfínter, comenzando un mete y saca vertiginoso, en un momento lanza un grito de placer y me mete hasta el fondo de mi recto su pene, comenzando a eyacular abundantemente dentro de mí. Fue realmente delicioso.
Después permanecimos toda la tarde recostados, comentando nuestra primera experiencia de penetración. Acariciaba y besaba su pene, lo miraba detenidamente sin comprender cómo había sido posible que me hubiera empalado con él. Se lo chupé como nunca antes se lo había chupado, poniendo toda mi pasión al hacerlo hasta sentir cómo acababa en mi boca, su semen me agradaba mucho.
En una ocasión un fin de semana quedó sólo en su casa debido a que sus padres y hermanos fueron de viaje al sur, debido al fallecimiento de un familiar lejano. Él se excusó por tener que estudiar para unos exámenes. Era nuestra ocasión propicia para gozar juntos un fin de semana completo y por supuesto que lo aprovechamos al máximo. Quedamos de juntarnos en su casa al atardecer del día sábado, tipo 20:00 h.,
Toqué el timbre de su casa y me extrañó que sólo sacara su cabeza para recibirme, el muy pillo estaba completamente desnudo y con su enorme pene completamente parado, lo noté muy excitado y cerrando la puerta me toma con ambas manos los costados de mi cabeza y me empuja hacia abajo hasta quedar frente a su verga la que aún tenía su cabeza cubierta por su prepucio, ordenándome que se la chupara lo más rico posible. No me hice de rogar y me metí toda esa deliciosa verga en mi boca y con mi boca le corrí el prepucio hasta atrás, sintiendo su cabeza caliente en mi boca, él por su parte se movía hacia atrás y adelante, simulando estar penetrándome, por mi parte lo tomaba con ambas manos de sus glúteos y lo empujaba hacia mí. Creo que estuve unos 15 minutos haciéndole una mamada de película, hasta que de repente noté como se le ponía aún más duro y lanzando quejidos de placer recibo toda su leche caliente; se lo seguí chupando hasta que lanzó su último chorro de semen. Fue realmente delicioso hacerle esa mamada, más aún al verlo tan caliente. Incluso me confidenció que no se masturbaba hacia más de una semana con la finalidad de estar lo más caliente posible para estar junto a mí.
Luego ambos caminamos a su dormitorio, donde me desnudé por completo; me acosté de espaldas y le pedí me hiciera una mamada como yo se la había hecho. Fue rico ver cómo la chupaba, se la metía por completo en la boca y me miraba fijamente a los ojos, le gustaba cómo yo los entrecerraba producto del placer obtenido.
En un momento le pedí si podía penetrarlo, ya que nunca lo había hecho y deseaba saber qué se sentía el meter el pene en el ano de un hombre. Me respondió que deseaba se lo pidiera y dicho eso se levantó dirigiéndose a un mueble, sacando de él un frasquito con vaselina. Me untó el pene completamente con esta crema y a continuación se colocó en su ano una buena porción. Colocándose en cuatro patas me indica que se lo meta suavemente, coloco la cabeza de mi pene en su ano y empujo suavemente, ésta entra con facilidad y comienzo lentamente a meterlo hasta que entra hasta la mitad, por su parte mi primo comienza a moverse en forma circular, favoreciendo la penetración, en un momento lo tomo de las caderas con ambas manos y empujo con fuerza hasta metérselo completamente en su ano. Es realmente delicioso sentir cómo su recto aprieta mi pene, logrando un gran placer. Disfruto sobremanera al sacarlo por completo y volverlo a meter hasta sentir cómo mis testículos golpean sus nalgas, él muy caliente ante cada embestida que le hago, empuja hacia atrás para lograr una mayor penetración.
La lujuria nos invade a ambos, le tomo su pene y comienzo a masturbarle, en breves momentos acaba lanzando grandes chorros de semen sobre mis manos y sobre la cama, las contracciones involuntarias que hace al alcanzar el orgasmo, producen que apriete aún más su recto en torno a mi pene, es tanto el placer que siento que por un momento se me nubla la vista y comienzo a sentir que se me acerca el orgasmo. El placer es intenso e inaguantable, lanzando ahogados gritos de placer alcanzo el orgasmo y permanezco con mi pene dentro de él hasta que se pone flácido. No pensé nunca que fuera tan exquisito penetrar a otro varón hasta alcanzar el orgasmo, realmente lo gocé mucho.
Ya en la madrugada y otra vez calientes comenzamos nuevamente nuestras deliciosas sesiones de sexo oral, realmente lo disfrutábamos mucho. En un momento le pedí que me penetrara, pero esta vez sería yo el que llevara la iniciativa. Le pedí que se sentara en el borde de un sillón de su dormitorio, coloqué abundantemente vaselina en su pene y en mi ano. Me senté de frente y sobre él, tomé su pene y coloque su cabeza en la entrada de mi ano, luego lentamente fui bajando y a medida que lo hacía su pene entraba más y más dentro de mí, comencé a moverme sacándomelo y metiéndomelo, hasta que en un momento empuje con fuerza y su pene entró por completo dentro de mí, fue realmente delicioso. Como estaba frente a él podía ver cómo se desfiguraba su rostro por el placer. Mi pene no podía más de parado, tomándomelo comienza una lenta masturbación para finalmente hacerlo bien rápido; el orgasmo no se hizo esperar y comencé a lanzar chorros de semen sobre su cuerpo, llegando incluso hasta su cara. Seguí moviéndome hasta que logré que llegara al orgasmo, llenándome las tripas de rica leche caliente.
A partir de este momento todos nuestros encuentros se basaban en sexo oral y penetraciones, utilizando poses cada vez más sofisticadas con el sólo propósito de lograr placer absoluto. Estos encuentros duraron hasta que él tuvo que hacer el servicio militar. Posteriormente se fue a Curicó junto a su familia, debido al traslado laboral de su padre. Nunca olvidaré los momentos vividos entre ambos, lo único que sé es que se casó a los 25 años y se fue a vivir a Puerto Montt. Estoy convencido que recordará lo nuestro y se calentará al revivir nuestras experiencias. Ojalá algún día lo vea y podamos repetir lo nuestro.
Es todo lo que puedo contarles de mis primeras experiencias teniendo sexo con otro hombre. Espero les haya gustado.
Tuesday, February 14, 2012
¿Soy gay?
¿Soy gay?
Muchas personas tienen sentimientos hacia otras personas del mismo sexo, y se preguntan si esto significa que son gay. Para muchas personas estos sentimientos pueden ser muy intensos y alienantes. Algunas personas que se sienten atraídas por otras personas del mismo sexo son gay y llegan a tener relaciones sexuales con personas del mismo sexo. Pero otras personas que tiene sentimientos gay descubren que éstos cambian con el tiempo y comienzan a sentirse atraídos por personas del sexo opuesto.
Otras personas se sienten atraídas tanto por hombres como mujeres y tienen relaciones con ambos sexos. Algunas personas no se sienten atraídas por nadie y se preguntan si esto es un signo de homosexualidad. A menudo, estos sentimientos se resuelven sólo con el tiempo. Si cree que podría ser gay y siente que necesita hablar con alguien la mayoría de los países tienen líneas de ayuda telefónica y organizaciones que pueden proporcionarle información y apoyo.
¿Cuándo saben las personas que son gay?
No hay una respuesta simple o estándar a esta pregunta, ya que varía de una persona a otra. Generalmente, se puede decir que ser gay no es algo que una persona comienza a considerar repentinamente, y puede no ser algo a lo cual se pueda poner un nombre inicialmente. Una investigación publicada en 1996 mostró cómo los jóvenes gay entrevistados habían descrito un conjunto de sentimientos que gradualmente se dieron cuenta que los hacían 'diferentes' de alguna manera, y un conjunto de sentimientos que creían que acaso todo chico adolescente tiene.
Finalmente, todas las personas que son gay se dan cuenta de que no sólo se sienten sexualmente atraídos por miembros del mismo sexo, sino que esta atracción no es transitoria. Esta comprensión pudo llegar en cualquier momento de su vida. Algunos pueden mantener en secreto su sexualidad, mientras que otros pueden decidir darla a conocer.
¿Es la homosexualidad una etapa por la que pasan los jóvenes?
Para algunas personas sí y para otras no. Algunas personas no tienen sus primeros sentimientos o experiencias homosexuales hasta que no están bien entrados en la adultez. En una encuesta nacional de Gran Bretaña llevada a cabo en los '90, casi la misma cantidad de mujeres informaron que su primera experiencia homosexual les había ocurrido a los veinte al igual que a los treinta, cuarenta o cincuenta. Pero existe evidencia de que para algunas personas las experiencias homosexuales bien pueden ser parte de una etapa de transición o experimental en su juventud. Esto es poco sorprendente dado que la adolescencia es un período de cambio en el que muchas personas descubren quiénes son y qué quieren para sí mismos en la vida adulta. Este tipo de comportamiento es perfectamente normal.
¿Se nace gay? ¿Qué provoca que las personas sean gay?
No hay una respuesta simple a la pregunta, '¿Algunas personas nacen lesbianas o gay?' Existen algunas teorías que hacen hincapié en diferencias biológicas entre adultos heterosexuales y homosexuales, sugiriendo que las personas nacen con su sexualidad ya determinada.
En 1993, el investigador estadounidense Dean Hamer publicó una investigación que parecía probar que la orientación homosexual podía ser transmitida genéticamente a los hombres en el cromosoma x, que obtienen de la madre. Sin embargo, cuando este estudio fue repetido no produjo los mismos resultados. Un estudio de seguimiento en el que Hamer colaboró tampoco logró reforzar sus resultados previos. Una investigación más reciente publicada en abril de 1999 por George Rice y George Ebers de la Universidad de Western Ontario ha puesto en duda la teoría de Hamer. La investigación de Rice y Ebers también probó la misma región del cromosoma x en una muestra mayor de hombres gay, pero no logró encontrar el mismo 'marcador' que el había producido la investigación de Hamer. Las afirmaciones de que la parte del cerebro conocida como el hipotálamo tiene influencia sobre la determinación de la orientación sexual aún tienen que ser corroboradas. Por el momento, generalmente se piensa que las explicaciones biológicas de la sexualidad son insuficientes para explicar la diversidad de la sexualidad humana.
¿Se puede dejar de ser gay?
Ahora hay un creciente apoyo general a la creencia de que la sexualidad está predeterminada y de que puede cambiar con el tiempo, o permanecer fija. Sin embargo, muchas personas están interesadas en saber si la sexualidad puede ser alterada solamente por el deseo personal de cambiar. Las organizaciones que ayudan a los homosexuales a intentar cambiar su sexualidad generalmente se pueden dividir entre aquellas que usan métodos psicológicos 'reparativos' y aquellas que usan métodos de 'curación' religiosa.
Algunas personas creen que la homosexualidad es una enfermedad y que puede y debería ser curada. Muchas de estas 'curas' giran alrededor de terapias psicológicas (a menudo llamadas terapias reparativas) que se esfuerzan para reorientar la sexualidad de un homosexual a heterosexual. Aunque existen pocos datos científicos para evaluar, los que están disponibles parecen indicar que la terapia reparativa es ineficaz. La Asociación Psicológica Americana (APA), la asociación de psicólogos más grande del mundo ha afirmado que:
"¿La homosexualidad no es un trastorno mental y la APA se opone a toda caracterización de personas lesbianas, gay y bisexuales como mentalmente enfermos y con necesidad de tratamiento debido a su orientación sexual?"
Algunos grupos fuertemente religiosos creen que la homosexualidad es pecaminosa y está en directa violación de la Biblia y otros textos religiosos. Al igual que con la terapia reparativa ha habido poca o ninguna evaluación científica de las técnicas de curación y oración utilizadas. La evidencia disponible sugiere que el éxito de estas técnicas está restringido a tres áreas:
- Convencer a los bisexuales de que limiten sus actividades sexuales a miembros del sexo opuesto.
- Convencer a los homosexuales de que se vuelvan célibes.
- Convencer a los hombres gay y a las lesbianas de que intenten mantener relaciones heterosexuales, mientras retienen su orientación homosexual.
De forma contundente, dos fundadores de un ministerio establecido para 'sanar' homosexuales describieron después su programa como 'ineficaz ... ni una persona fue sanada'.
Recientemente, la cuestión de cambiar la orientación homosexual ha sido arrastrada al debate político en Estados Unidos. Aunque esto se debe en parte a una escasez de cuestiones en la política estadounidense, el tema de 'curar' la homosexualidad aparentemente ha captado la imaginación de muchos estadounidenses. Controvertidos anuncios de periódicos a página entera hechos por organizaciones políticas cristianas han aparecido por tres días consecutivos. Los avisos, que firmemente promueven la teoría de que la homosexualidad puede ser cambiada mediante la fuerza de voluntad solamente, afirman que 'miles dejan su identidad homosexual por el celibato sexual, e incluso el matrimonio'.
Esto parece haber estallado a partir de un discurso del presidente del bloque mayoritario del Senado en junio de 1998, que describía a los homosexuales como personas que están enfermas y pueden ser curadas - pero sólo si quieren ser curadas.


